Su trabajo es transversal: sin una higiene bien ejecutada, ningún tratamiento avanzado alcanza su máximo potencial.
Marta cree que la higiene bucodental es el tratamiento más rentable que existe. Prevenir cuesta mucho menos, en todos los sentidos, que curar. Por eso dedica parte de cada cita a escuchar los hábitos del paciente, identificar puntos de mejora y ofrecer pautas concretas, aplicables y realistas.
No se conforma con limpiar. Su objetivo es que cada persona que pase por su silla desarrolle mejores hábitos, comprenda su situación bucodental y se implique en su propio cuidado.
Eso, a largo plazo, es lo que realmente cambia los resultados.